El color del agua es Alhambra

Sumérgete en un recorrido por la importancia del agua en la Alhambra a través del arte.

Una pintura de un paisaje panorámico de la Alhambra en Granada, España, rodeada de colinas y árboles. El antiguo complejo de la fortaleza se encuentra en la cima de una colina bajo un cielo claro de color pastel, con montañas distantes al fondo.
La Alhambra desde San Nicolás (1886) Henry Stainer

La Alhambra es una de las maravillas arquitectónicas que nos lega el periodo andalusí en la Península Ibérica. Erigida sobre la parte alta de la ciudad de Granada, representa el esplendor de la dinastía nazarí que la construyó. Su relación con el agua es vital para comprenderla.

Mu Geliammad I Ibn al-A Gelimar eligió, en el año 1238, la colina de la Sabika para erigir la ciudad donde ubicar su alcázar y construyó la Alhambra. La primera exigencia sería dotarla de abundante agua –proveniente del río Darro– a través de la Acequia Real o del Soldán.

Un cuadro escénico muestra un exuberante jardín con una fuente, rodeado de árboles y vegetación. Al fondo, un vasto paisaje urbano se extiende a lo lejos bajo un cielo suave y brumoso. Un gran muro de terraza recorre el primer plano.
El Generalife (1898) por Santiago Rusiñol i Prats

Los descendientes de Mu Geliammad I lo irían transformando en la ciudad palatina, con nuevos palacios y almunias reales. La primera fue el Generalife, por donde la Acequia Real entra en la Alhambra, convirtiéndose en el eje alrededor del cual se organiza esta ciudad medieval.

Una pintoresca vista del jardín con una fuente larga y estrecha que conduce a un gran edificio blanco. Árboles altos y una vegetación exuberante rodean el camino, con nubes suaves y teñidas de rosa en el cielo.
Canal del Generalife (c. 1910) por Santiago Rusiñol i Prats

A la civilización romana se la reconoce como la gran ingeniera hidráulica para satisfacer las necesidades de las ciudades; a la andalusí le corresponde el mérito de haber ampliado su uso desarrollando la tecnología del agua.

Página de un antiguo manuscrito con texto árabe, en la que se representa un diseño geométrico dentro de un círculo, una ilustración de una persona con túnica rezando junto a un edificio y dos torres idénticas al fondo. El entorno es al aire libre.
Imagen de Bayād desmayado (s. XIII)
Un mapa antiguo dibujado a mano con anotaciones y cálculos. El mapa presenta carreteras, estructuras y marcadores direccionales. Se pueden ver notas escritas a mano en una escritura descolorida, lo que le agrega un toque histórico y rústico al documento.
Plano de distribución de las aguas por Granada (s. XVI-XVII)

Para garantizar el agua de riego para la agricultura y los jardines se desarrolló una red bien calculada de acequias –que salvaban las cotas de nivel y barrancos–, aljibes, lavaderos, depósitos y pozos de los que se extraía el agua mediante norias movidas con tracción animal.

Fresco intrincado en el techo que representa una escena histórica elaborada con numerosas figuras y detalles ornamentales. La obra de arte presenta guerreros, caballos y un patrón ornamental central, todo dentro de un borde ovalado.
La fuente de la juventud (s. XIV-XV)

La práctica del islam incorpora el agua a la arquitectura religiosa. Así surgen los baños junto a las mezquitas y las pilas donde hacer las abluciones antes de la oración. A los nazaríes, además, se les atribuye el mérito de incorporar el agua a la arquitectura de los palacios.

La cultura nazarí introdujo el agua en la arquitectura de sus palacios para mejorar el confort térmico de los espacios habitados introduciendo pequeñas acequias, lavaderos y fuentes.

Un interior ricamente decorado con arcos ornamentados y diseños intrincados en las paredes. Hay dos figuras: una de pie y otra sentada. El piso es de baldosas y una pequeña fuente ocupa el centro del espacio. La luz entra a raudales y resalta la arquitectura.
Sala de los Abencerrajes (1836) por Francisco Muros Úbeda
Una acuarela representa un patio sereno con arcos y columnas ornamentados. La luz del sol se filtra a través de los arcos y proyecta sombras en las paredes. Un pequeño grupo de personas está sentado cerca de un estanque reflectante, rodeado de elementos arquitectónicos detallados.
Alhambra (1886) por Adolf Steel
Un patio sereno con arcos intrincados y una arquitectura detallada. La luz del sol proyecta sombras y una pequeña fuente se encuentra en el centro. Varias figuras con atuendos tradicionales se relajan mientras las palomas deambulan por los alrededores.
El Tribunal de la Alhambra (1871) por Marià Fortuny
Ilustración del Patio de los Leones de la Alhambra, en la que se puede ver una gran fuente con un cuenco central sostenido por doce estatuas de leones. El fondo muestra una intrincada arquitectura morisca con arcos y pilares ornamentados.
Fuente en el Patio de los Leones, Alhambra (1815) por James Cavanagh Murphy
El Tribunal de la Alhambra, Marià Fortuny, 1871, Fuente original: Fundación Gala-Salvador Dalí, La fuente del Patio de los Leones, James Cavanagh Murphy, 1815, Fuente original: Colección Privada

El agua, como elemento decorativo de carácter simbólico que permite generar imágenes mentales, crea espejos con las superficies de fuentes y estanques, o bien con la disposición de canales y fuentes, como en el Patio de los Leones.

Una escena histórica muestra una habitación decorada con gran lujo, con arcos ornamentados y patrones detallados en las paredes. Hay varias figuras, algunas de ellas tumbadas cerca de una fuente circular en el centro. El entorno sugiere un momento de drama o conflicto.
La matança de los Abencerrajes (1870) por Marià Fortuny i Marsal
Un sendero iluminado por el sol, flanqueado por altos y frondosos cipreses, conduce a una distante estructura blanca. La escena está enmarcada por paredes de piedra blanca y plantas en macetas, que crean una atmósfera de jardín serena y pintoresca.
Jardín del Generalife (1909) por Santiago Rusiñol i Prats

El agua da vida a los jardines; los de la Alhambra alcanzaron el cenit de la belleza convirtiendo la ciudad amurallada en un paraíso para los sentidos. La arquitectura nazarí se convierte en un referente mundial al haber transformado en paisaje natural los espacios habitados.

Desde el siglo IX, maestros sufíes como al-Junayd usaron el dicho de que «el color del agua es el color de su recipiente» para hablar del corazón del creyente como receptáculo de las manifestaciones de Alá.

Pintura de un tranquilo patio con jardín y una piscina rectangular reflectante. La piscina refleja un edificio rosa y beige con arcos. La piscina está bordeada por una vegetación exuberante y el cielo es de un azul claro.
Salón de los embajadores, Alhambra (1909) por Joaquín Sorolla y Bastida
Un patio sereno cuenta con un gran estanque reflectante rodeado de senderos de piedra y vegetación exuberante. Un edificio arqueado proyecta reflejos en el agua y una pequeña fuente circular se encuentra en primer plano. La escena está bañada por la cálida luz del sol.
El patio de la Alberca (1895) por Santiago Rusiñol i Prats

Así, como consecuencia de la presencia de la luz, el agua en la Alhambra toma el color de la instalación hidráulica que la contiene, el cual da paso a una epifanía divina.

En conclusión, en la capital del Reino de Granada el color del agua es Alhambra.

Pintura de un canal de noche, con el agua brillando bajo la luz de la luna. El reflejo de la luz crea un patrón texturizado en la superficie, bordeado por paredes de piedra a ambos lados.
Alberca Azul, de José Manuel Darro
Fotografía en blanco y negro de un antiguo puente de piedra rodeado de una densa vegetación y árboles desnudos. El puente tiene listones verticales en su barandilla y el suelo debajo está cubierto de hojas y ramas. La luz se filtra a través de los árboles y proyecta sombras.
Canaló (2022)

La Alhambra va más allá de Granada y ha influenciado a arquitectos como Antoni Gaudí. En algunas de sus obras se observa una notable similitud con ciertos elementos presentes en el Palacio de los Leones de la Alhambra.

Imagen en blanco y negro de un gran edificio ornamentado visto a través de una entrada en forma de arco. Una fuente con una escultura esférica se encuentra en un patio, rodeada de exuberantes palmeras y vegetación.
Arco de la cascada de la Casa Vicens (1883-1885) por Antoni Gaudí i Cornet

Es el caso de la Casa Vicens donde el arquitecto catalán proyectó la cascada del jardín conjugando arquitectura y agua para crear espacios confortables. La Cascada Gaudí forma parte del jardín del Museo de las Aguas.

Estructura arquitectónica de ladrillo que se asemeja a un pequeño castillo o fortaleza, rodeada de árboles y vegetación. El intrincado diseño incluye arcos y columnas verticales, en un entorno al aire libre con un cielo brillante de fondo.
Arco de la cascada de la Casa Vicens (Reconstrucción) Antoni Gaudí i Cornet (1883-1885) 2019